Escribe Emilia Demichelis
Una exposición de arte textil sobre la dictadura, hasta el 5 de junio en el Centro Cultural Paco Urondo.
Escrituras táctiles: puntos de sutura entre el pasado y el territorio
Frente a la inmediatez de una época signada por la fragmentación y el desvanecimiento de los lazos comunitarios, las irrupciones de las materias textiles surgen como un acto de resistencia poética. La exposición colectiva Reverberancias se erige en el panorama contemporáneo no solo como un despliegue de notable destreza técnica, sino también como un dispositivo crítico indispensable para desandar los dolores del pasado reciente y ensayar, desde la materia, los anhelos compartidos del presente.
Compuesta por cinco instalaciones de dimensiones variables que desafían la bidimensionalidad tradicional del muro, la muestra encuentra en el cruce de lenguajes –donde confluyen de manera orgánica el collage, el bordado sutil, el tejido ancestral, el grabado y la transferencia– una densa trama visual y conceptual. El hilo conductor, en el sentido más literal e intelectual del término, es lo textil. Aquí las fibras no operan como un soporte pasivo, sino que se constituyen en un texto vivo, en una escritura táctil y espacial que pone su materialidad al servicio de la construcción de la memoria colectiva de los territorios.
La génesis de este proyecto radica en un diálogo horizontal, descentrado e intergeneracional de cinco artistas mujeres y disidencias sexuales que habitan las complejas realidades del interior de la Provincia de Buenos Aires. Conmovidas por las tensiones y violencias de la coyuntura actual, decidieron encontrarse a través de una experimentación colectiva. Su propósito es urgente y lo hacen explícito: sentipensar el pasado histórico como un espejo implacable del presente, activando una memoria viva que las empuja a interrogarse críticamente sobre el rol político y cultural que ocupan en un ecosistema cada vez más heterogéneo y atravesado por la hostilidad estructural.
Desde el punto de vista museográfico, la exhibición plantea un diálogo dinámico y físico con la arquitectura del espacio habitable. Tres de las piezas se distancian sutilmente de la pared mediante dispositivos específicos de suspensión que las sostienen en una estricta y espectral verticalidad, mientras que otras dos se descuelgan directamente de la panelería y el techo hasta alcanzar el suelo, donde descansan y entran en relación directa con objetos cotidianos y simbólicos allí dispuestos. Esta disposición tridimensional obliga al espectador a un recorrido corporal, a un andar que emula el acto mismo de tejer: un tránsito constante entre tensiones, vacíos y nudos.
Las artistas sostienen que «El proyecto promueve el valor de la diversidad cultural en reverberancia con el pasado reciente, configurando una cartografía textil que expone la discriminación por orientación sexual, las violencias político-estatales y las identidades postergadas».
Las preocupaciones que articulan la propuesta se despliegan así en cinco espacios conceptuales donde lo autobiográfico y lo histórico se articulan en el desarrollo de un conjunto de piezas que narran desde las operaciones de la retórica visual.
1. Identidad(en)trama – Noelia Cabrera
A través de una superposición de planos textiles que conjugan memorias ancestrales y tramas contemporáneas, esta instalación explora las múltiples facetas del habitar la identidad como una categoría en flujo perenne y continuo movimiento. El presente se anuda aquí con el pasado mapuche y con las militancias políticas y sociales que territorializan la obra.
2. Pregunta circular – Ramona Gómez
Esta instalación profundiza en uno de los archivos más postergados, intangibles y difusos de la historia argentina: la desaparición de las 400 identidades LGTBQI+ durante la última dictadura cívico-militar. Utilizando recortes, transferencias y fragmentos que cuelgan suspendidos, la obra opera como una reconstrucción poética frente al silencio histórico y los odios remanentes del presente.
3. Nombro para sanar – Elsanora Krawchik
De marcado carácter autobiográfico, esta obra entrelaza las reverberancias del dolor migratorio y los silencios del exilio forzado europeo a causa de la Segunda Guerra Mundial, con las desapariciones forzadas del terrorismo de Estado en la Argentina reciente. Las texturas textiles evidencian el desgaste, el desgajamiento del recuerdo y la resiliencia ética del remiendo familiar.
4. Anubarrada – Susana Nazer
A través de gradaciones cromáticas sombrías, donde predominan los grises y las texturas densas de la costura tensada, la pieza simboliza la tortura como un método sistemático y aleccionador de dominación, discriminación y todo tipo de violencias. El textil se contrae y se anuda firmemente, encarnando los dolores del pasado que reverberan y tiñen de incertidumbre los días actuales.
5. Andar entre la memoria y el olvido – Moni Paulino
Esta conmovedora instalación evoca de manera directa el secuestro y la desaparición de un grupo de estudiantes secundarios de la Provincia de Buenos Aires, compañeros de aula de la propia artista.
El tejido recupera y trae al presente las marcas indelebles de Eduardo Muñiz, Eleonora Zimmermann, María Zimmermann, Pablo Fernández Meijide y Leticia Veraldi, desaparecidos el 23 de octubre de 1976. La fragilidad de los hilos y las telas flotantes interrogan al espectador sobre los mecanismos que poseemos para resguardar los rostros y las risas cotidianas antes de que se desdibujen por completo en el tiempo.
Reverberancias escapa así a un esteticismo vacuo. Al optar rigurosamente por el uso de materiales sustentables y recuperados, la exhibición introduce una dimensión ética adicional: el cuidado de la tierra, la materia y del territorio que estas identidades habitan y disputan. La discriminación étnico-racial, el odio por orientación de género y las heridas abiertas de las dictaduras no son abordados como capítulos cerrados, sino como nudos críticos que continúan latiendo en la vida cotidiana de las comunidades bonaerenses.
Las cinco artistas, al entrelazar sus saberes situados y sus lenguajes matéricos, configuran un entramado social complejo. La muestra nos advierte que para sanar el tejido social herido es necesario asumir las múltiples sensibilidades que hoy tejen los territorios actuales. Una cita ineludible con la belleza, el dolor y la memoria que, lejos de enmudecer, reverbera con la fuerza incansable del hilo que insiste en unir lo que la historia ha querido separar.
Reverberancias. 50 años de la dictadura
Hasta el 5 de junio en el Centro Cultural Universitario Paco Urondo, 25 de Mayo 201, CABA.
Las artistas:
Noelia Cabrera (Los Toldos, Bs. As.)
Ramona Gomez (Hurlingham, Bs. As.)
Moni Paulino (Munro, Bs. As.)
Elsanora Krawchik (Moreno, Bs. As.)
Susana Nazer (Junín, Bs. As.)
Emilia Demichelis es artista y trabajadora de la cultura.