El poema de tapa de nuestro número 56 pertenece a la poeta palestina Hiba Abu Nada, asesinada en su hogar de Gaza el 20 de octubre de 2023 por un bombardeo israelí. Tenía 32 años. Había nacido en 1991 en La Meca, Arabia Saudita, en el seno de una familia de refugiados expulsados de Palestina por la ocupación israelí en 1948. Era también narradora, además de bioquímica nutricionista egresada de la Universidad Islámica de Gaza, también destruida durante los bombardeos. Su novela El oxígeno no es para los muertos obtuvo el Premio Sharjah a la Creatividad Árabe en 2017. Un día antes de su muerte escribió: «Si morimos, sepan que estamos satisfechos y firmes, y digan al mundo, en nuestro nombre, que somos personas justas, del lado de la verdad».
Su último poema, escrito horas antes de morir dice: La noche en la ciudad es oscura, / excepto por el brillo de los misiles; / silenciosa, excepto por el sonido del bombardeo; / aterradora, excepto por la promesa / tranquilizadora de la oración; / negra, excepto por la luz de los mártires. / Buenas noches.
El siguiente es uno de sus poemas más difundido (versión adaptada de distintas traducciones).
(La foto de inicio pertenece a Fátima Hassouna, fotoperiodista palestina que retrató la destrucción y la vida cotidiana en Gaza bajo el fuego constante de la artillería de Israel, fue asesinada el pasado 16 de abril de 2025 junto a varios miembros de su familia por un bombardeo selectivo del ejército israelí. Tenía 25 años. Ver nuestra sección Contratapas).
En el vientre de la ballena
1. Con mis oraciones y plegarias os protejo.
Bendigo al barrio, al minarete,
los protejo del misil
desde el momento
en que el general da la orden
hasta que llega el bombardeo.
Te protejo con tus niños,
cuyas sonrisas tuercen el rumbo
del misil antes de que caiga.
2. Te protejo mientras ellos duermen
como pollitos abrazados en el nido.
No caminan dormidos hacia sus sueños.
Saben que la muerte acecha fuera de la casa.
Las lágrimas de su madre son palomas
que los siguen detrás de cada ataúd.
3. Protejo al padre de los pequeños
que sostiene al hogar
cuando se inclina tras cada bombardeo
e implora al momento de la muerte:
“Ten piedad, dame algo más de tiempo,
por ellos aprendí a amar mi vida,
concédeles una muerte
tan hermosa como ellos”.
4. Te protejo del dolor y de la muerte,
en la gloria de nuestro asedio aquí,
en el vientre de la ballena.
Nuestras calles oran a Dios con cada bomba,
Rezan en las mezquitas y en las casas.
Y cada vez que en el norte se lanza el bombardeo,
nuestras plegarias aumentan en el sur.
5. Te protejo del dolor y del sufrimiento.
Con palabras de la Escritura Sagrada
protejo a las naranjas del aguijón del fósforo
y del humo a la sombra de las nubes .
Te protejo sabiendo que el polvo se disipará
y aquellos enamorados que murieron juntos
algún día reirán.
¡Que Dios te proteja, Gaza,
de la llegada de la noche!

