La Marea intenta como siempre reflejar los debates del campo popular en este momento de gran incertidumbre.
El mundo se estremece ante la disputa por una nueva hegemonía mundial, principalmente entre China y EE.UU. Todos los países participan de esta feroz puja por los mercados y la alineación respecto de las superpotencias mundiales. Para ello, no se trepida en recurrir a invasiones y genocidios, como el del pueblo de la Franja de Gaza. (En esta edición dedicamos nuevamente espacio a la poesía, el arte y la fotografía que reflejan la heroica lucha del pueblo palestino).
Estados Unidos considera que América Latina es su “patio trasero” y no piensa cederlo a sus contrincantes. Argentina, como lo demuestra la promesa de préstamo del Tesoro yanqui, es clave para abastecer al Norte de materias primas, energía, minerales e industria del conocimiento. Como dijo T. Bessent: “Argentina es un faro para toda América Latina”, y es muy esquiva al sometimiento total a Trump, pese a la actitud genuflexa de Milei que hiere los sentimientos patrióticos de nuestro pueblo.
Hay una ofensiva ideológica a nivel global, según la cual resulta “natural” para Nuestra América decidir de quién vamos a depender, y que considera imposible no alinearse con alguna potencia ante el posible escenario de una guerra mundial.
Como señala Leandro Morgenfeld en esta revista, “Nuestro propósito es contribuir al desarrollo de un pensamiento geopolítico y estratégico autónomo desde el Sur Global, crítico con las narrativas hegemónicas (…) que suelen reproducir dependencias intelectuales incluso desde sectores progresistas”. “Para el Sur Global y para Nuestra América en particular, este escenario presenta riesgos enormes, pero también constituye una oportunidad histórica sin precedentes para redefinir su lugar en el mundo”.
La historia de nuestro continente, y de Argentina en particular, muestra rebeliones frente al proceso de pauperización y dependencia creciente en este proceso. Gobiernos ultraderechistas como el de Milei no pueden ya enmascarar sus propósitos reales: “Soy un aliado incondicional de Estados Unidos”, dijo él en un canal de TV (A24, 15/10/25). Al mismo tiempo, y a cambio de préstamos imposibles de pagar, entrega la conducción económica y el control del mercado de cambios al Tesoro de ese imperialismo.
Esta decadencia económica, política y social muestra –advierte Ana Quiroga en nuestras páginas– que “el empobrecimiento no sólo material sino de los vínculos interpersonales, el debilitamiento de las tramas relacionales, la crisis de las instituciones, la pérdida de su condición de sostén externo e interno, la incertidumbre nos interrogan desde el campo de la salud mental para su análisis. Y se registra a nivel mundial la emergencia de nuevas formas de sufrimiento”.
La incentivación del individualismo extremo, de la falta de empatía con el sufrimiento colectivo, la agresión y represión al pueblo –sobre todo hacia los más vulnerables– que promueve el gobierno nacional junto a sus políticas antipopulares, sólo pueden ser impedidas con la unidad y resistencia en las calles.
Esta lucha, cada vez mayor en los sectores que el mileísmo intenta destruir y marginar, ha incidido en los cambios de las mayorías en las cámaras legislativas.
La ofensiva reaccionaria contra los derechos de la población, incluye la “batalla cultural” dirigida contra los derechos conquistados por la lucha de las mujeres en todo el país. Desestiman la violencia de género culpando a las víctimas, como hizo Patricia Bullrich, que justificó el asesinato de dos mujeres por parte de un miembro de una organización machista orientada por los ideólogos “libertarios” Agustín Laje y Nicolás Marquez. La lucha por los derechos de las mujeres –propone la ministra y futura senadora– debería cesar y así dejar de “provocar la violencia machista”.
Como señala Rita Segato, quieren “que los pueblos del mundo crean que la fuerza, el poder de la muerte, la capacidad bélica, es inapelable y eficiente”. En noviembre, un nuevo Encuentro Nacional de Mujeres y Disidencias analizará y generará iniciativas de resistencia contra esta situación de aumento de femicidios.
El deterioro de la educación y de la salud públicas está entre lo que más preocupa a nuestra población, y es un tema recurrente también en este número 56.

